¿Son eficientes los edificios de cristal y acero?, ¿están justificadas estas construcciones sinónimo a veces de rascacielos de oficinas? El plan del consejo municipal de Nueva York para prohibir las edificaciones de cristal y acero, a no ser que se adopten medidas compensatorias, ha abierto un debate social que ya estaba presente en el mundo de la arquitectura.

Media docena de expertos consultados ven acertada la idea de limitar o acotr el uso de cristal en los edificios. Muchas veces estas cajas de cristal se convierten en invernaderos ineficientes por su derroche energético: no sólo no se adecúan al clima mediterráneo sino que constituyen un potente foco de cambio climático.

El arquitecto Felipe Pich-Aguilera se muestra a favor de introducir “restricciones” en el uso cristal en la edificación, y atribuye la decisión del alcalde Nueva York a la “mayor sensibilidad ambiental y a la necesidad de reducir el consumo en los edificios”.

Una de las nuevas torres de Manhattan

 
Una de las nuevas torres de Manhattan (Getty)

El debate nace en Nueva York

La idea del alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, surge tras constatarse que los rascacielos de la Zona Cero de Nueva York –donde se encontraban las antiguas Torres Gemelas- son “mucho menos eficientes que las edificaciones anteriores”. Los bloques levantados son muros-cortina de vidrio expuestos completamente a la radiación solar, mientras que las Torres Gemelas tenían vidrio y aluminio y, en general, su fachada era opaca.

Ordenanza en Nueva York

Los nuevos rascacielos de la Zona Cero de Nueva York son mucho menos eficientes que las antiguas Torres Gemelas

“Me parece muy adecuada esta medida. Muchos estudios señalan que los edificios construidos con cristal y estructuras de acero consumen muchísima más energía que otras tipologías de edificios”, resalta Jordi Cipriano, experto del Centre Internacional de Mètodes Numérics en Enginyeria. (CIMNE).

España ha sido uno de los países donde han proliferado los últimos años las edificaciones de cristal, “sin tener en cuenta que estos edificios consumen muchísima más energía que otras tipologías”, señala Cipriano.

‘Invernaderos’ en verano

Los edificios a base de cristaleras consumen más energía, básicamente por la enorme demanda de climatización interior

Los edificios de cristal consumen más energía que los otros, básicamente porque en verano se da en ellos una enorme demanda de climatización, mientras que en invierno (tanto en las zonas mediterráneas como en las interiores o continentales), en los días mas fríos, se produce una gran pérdida de calor que tiene que ser compensada. Todo ello conduce a que “desde un punto de vista ambiental, ésta es la peor construcción posible”, añade Jordi Cipriano.

Inadecuados para el clima mediterráneo

Pich-Aguilera ve justificables este tipo de edificios en zonas nórdicas, donde se requiere captar calor y luz, pues en ellas abundan los inviernos muy fríos y los días nublados. En cambio “para nuestro clima mediterráneo, estas edificaciones son un desastre y un contrasentido, porque en zonas con este clima, se necesita siempre frío, ya que la carga térmica de las personas, de los aparatos y de los equipos hace necesario evacuar el calor producido, muchas veces incluso en invierno”, explica.

Fuente de la noticia: lavanguardia.com